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¿Es
el periodista un portador del mensaje ideológico que desean transmitir
los dueños de los medios de comunicación? Y si el 90% de
los lectores de diarios en Chile reciben el mensaje de dos grandes grupos
económicos que representan una misma ideología, ¿será
posible entregar una información pura y objetiva?
Ése fue uno de los temas del documentado debate
que provocó el lanzamiento del libro “Periodismo e Ingeniería
Social”, del profesor universitario Héctor Vera. El ensayo,
editado por la Universidad de Santiago de Chile (USACH), plantea a lo
largo de siete capítulos y 116 páginas que es necesario
revisar el papel de los profesionales de la prensa, a la luz de un enfoque
social vinculado con la fenomenología.
Además del profesor Vera, director de la Escuela
de Periodismo de la USACH, participaron en el debate los periodistas Walter
Krohne –ex corresponsal de la agencia DPA-; Andrés Azócar
–director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales-;
Francisco Fabres, miembro de la Comisión de Cultura del Círculo
de Periodistas de Santiago, y Hernán Miranda, presidente de esa
comisión que actuó como moderador.
Un público atento y reflexivo, reunido
en la Biblioteca del Círculo de Periodistas la noche del jueves
19 de junio, siguió el desarrollo de las exposiciones e intervino
en la confrontación de argumentos a favor y en contra de la tesis
que plantea el libro
DEOLOGÍAS Y EMOCIÓN
“La fuerza de los medios está en convertir
en emoción aquello que es propio de la ideología”,
dijo el profesor Vera, al tomar como ejemplo la masiva cobertura mediática
que tuvieron en Chile los funerales del director de la policía
de Carabineros, general José Alejandro Bernales, el pasado 1 de
junio.
“Bernales era el jefe de la represión
convertido en “general del pueblo”. ¿No es ideológico
eso?”, se preguntó el autor, para concluir que “la
emoción es constitutiva de la ideología”.
Desde esta perspectiva, Fabres subrayó que
el libro cuestiona la objetividad periodística, porque “las
ideologías son más influyentes mientras son menos percibidas”,
como pudo haber ocurrido con las exequias de Bernales. No obstante, según
apuntó, al margen de los diarios y los grupos que los controlan,
aparece el tremendo poder de la radiodifusión ajena a esas líneas
ideológicas y cuya presencia es particularmente notoria en las
regiones.
El profesor Azúcar aludió a la influencia de la televisión
pero sobre esa base puso en duda el poder de los grupos económicos
y sus diarios, porque la mayoría de la población no se informa
a través de esas publicaciones. Además, según argumentó,
“la industria de los medios está manejada más por
criterios económicos que por criterios ideológicos”.
Azúcar discrepó además con la
afirmación de que los periodistas sean controlados por los dueños
de los medios o los editores. “No se les puede controlar”,
insistió, basado la experiencia que vivió cuando fue editor
del diario La Tercera.
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LA EFÍMERA OBJETIVIDAD
El grupo Edwards y el grupo Copesa controlan 26 diarios,
cuatro estaciones de televisión y varias emisoras de radio, en
una concentración sin precedentes de los medios de comunicación
bajo “una misma ideología”, destacó Krohne,
profesor de la Escuela de Periodismo de la USACH.
“Un buen negocio ya no es la objetividad ni
la credibilidad, sino el sensacionalismo y, paralelamente, la defensa
de ciertos lineamientos políticos y económicos”, precisó
Krohne, siguiendo el pensamiento del libro y su autor.
Pero el panelista entró en discrepancia con
el profesor Vera, cuando postula en su libro que la objetividad no existe
porque es “efímera” e importa “más el
mercado que la veracidad de los hechos”.
“Creo –dijo Krohne- que un periodista
debe realizar su trabajo con el único objetivo de acercarse lo
más posible a la verdad de los hechos, para lo cual debe tomar
en cuenta a todos los actores involucrados porque cada uno tiene su propia
verdad”.
“Las discrepancias son grandes oportunidades
para asumirlas”, respondió el profesor Vera, tras escuchar
las posiciones de los panelistas y las observaciones de los presentes
en el lanzamiento de su libro.

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